Humedales reactivos para recuperación de suelos deteriorados

Humedales reactivos para recuperación de suelos deteriorados

Los humedales reactivos son una aplicación de los tecnosoles para la recuperación de suelos dañados por alguna actividad humana, de tipo industrial o minera. Los tecnosoles o suelos a la carta se formulan en función del tipo de superficie y de los compuestos que se quieran eliminar de ella o del objetivo que se tenga: desde evitar el uso de herbicidas a retener agua, drenar o impedir la migración de metales pesados. En función de las necesidades, se propone un compuesto distinto, que después se fabrica y se aplica en la superficie a tratar.

En el caso de recuperación de suelos contaminados, los tecnosoles se formulan de manera que, gracias al efecto del agua de la lluvia y su filtrado a través del compuesto, se obtiene el efecto deseado de neutralizar ciertos componentes. Los humedales reactivos suponen un paso más en el tratamiento de suelos con tecnosoles. En ocasiones, por las condiciones del terreno o meteorológicas, o bien por unas necesidades específicas, no es efectivo o recomendable “esperar” a que llueva para que el suelo complete su función. Es por eso que es necesaria una ingeniería adicional, que sirva para construir un entorno que favorezca el flujo natural de las aguas, reconduciendo canalizaciones o humedales existentes, o bien creándolos desde cero en función del diseño de la solución.

 

Diseño de un suelo para humedales reactivos

En el diseño de un humedal reactivo hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

  1. Características de los efluentes. Es importante las fuentes de las que proviene el agua que nos va a ayudar a tratar la zona afectada, controlando el contenido de COD, hidratos de carbono, fenoles, polifenoles, taninos… En función del tipo de suelo y objetivos se favorecerán unos componente u otros.
  2. Balance hídrico, precipitación-evapotranspiración y variación de la temperatura. Importante para equilibrar el efecto del paso del agua y hacer una estimación de los efectos conseguidos en el tiempo.
  3. Topografía, con atención especial a la zona de salida del efluente hacia la cuenca fluvial. Se debe adaptar el diseño a la topografía y formaciones superficiales existentes, con bancales (andenes) que son aprovechados para el diseño del humedal reactivo.
humedales reactivos

Ejemplo de diseño de un humedal reactivo

 

De qué se compone un humedal reactivo

En la construcción del humedal reactivo, se tienen en cuenta todas las características orográficas, respetando desde un primer momento la zona y evitando que se produzcan daños al entorno o situaciones peligrosas por el embalsamiento de aguas.

Es importante adaptar el lugar en el que se va a construir el humedal para asegurar , por un lado, un correcto aprovisionamiento de aguas; y por otro una salida de las mismas de forma controlada y no invasiva. Se buscarán canales, ríos o el propio mar para dar salida a las aguas una vez limpias, o se les asignará un nuevo uso para regadío o industria.

Por otro lado, el tratamiento más importante es el que se realiza en el suelo del humedal, que debe no solo adaptarse a las condiciones propuestas de filtrado y compuesto, sino que es la base para el crecimiento de especies vegetales, que se plantarán como apoyo a la recuperación del terreno. Se usarán para ello especies propias de humedal con elevada capacidad de retención de aniones, metales y compuestos orgánicos en la rizosfera y alta capacidad de absorción de nutrientes y de eliminación metabólica de compuestos orgánicos. La asociación de suelos hidromorfos con plantas acuáticas adecuadas y los mecanismos bacterianos son los principales procesos de depuración natural de los humedales, acelerados por la acción de los tecnosoles “a la carta”, lo que los convierte en humedales reactivos mucho más eficientes y rápidos en su capacidad degradativa.

Todas las plantas utilizadas son recogidas del entorno más próximo para evitar modificaciones de la biodiversidad, tanto en especies como en variedades. Las especies autóctonas que se instalen y sean adecuadas serán mantenidas y se regulará el crecimiento para establecer una comunidad vegetal óptima para los fines deseados: cumplimiento de los requerimientos ambientales de calidad de agua de vertido y mantenimiento de la calidad ambiental y paisajística.

En definitiva, el tratamiento de suelos con humedales reactivos está pensado, no sólo para cumplir con los requerimientos de descontaminación o filtrado de componentes químicos, sino para equilibrar el entorno natural y conseguir que la zona siga siendo parte del hábitat natural tanto de fauna como de flora de la zona. Dicho de otra manera, el propósito de los tecnosoles es el de, no sólo neutralizar la acción de la “mano del hombre” sobre el terreno, sino de dejarlo en unas condiciones iguales o mejores que antes de haber realizado allí una determinada actividad.

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