Auditoría energética para hoteles: puntos clave

Auditoría energética para hoteles: puntos clave

La realización de auditorías energéticas para hoteles es una herramienta de ahorro a disposición de los mismos, que bien usada puede hacer disminuir la factura eléctrica o de otros servicios energéticos como el gas usado para la calefacción. Cada mes, las facturas energéticas de un hotel puede suponer una carga para las cuentas económicas del negocio, que tiene que hacer frente a estos gastos de manera obligatoria para mantener un mínimo de calidad en los servicios que presta a sus huéspedes y obtener así la satisfacción de los clientes.

¿De manera obligatoria? Teniendo en cuenta que el consumo energético por parte de un edificio que albergue un hotel es inevitable, sí es posible tomar ciertas medidas que hagan reducir la factura energética. Medidas como la activación del suministro eléctrico de la habitación mediante la identificación del cliente por su tarjeta-llave son una innovación que ha ayudado a optimizar el consumo, reduciendo el consumo energético de cada habitación únicamente al momento en el que los huéspedes están en su interior.

 

Conocer para reducir

Lo principal para saber qué medidas tomar en un hotel para reducir los consumos es conocer cómo se produce ese gasto energético, y detectar posibles fallos o consumos fantasmas que, gota a gota (o mejor dicho, kilowatio a kilowatio), hagan crecer el coste de la factura. Antes de tomar medidas, debemos conocer muy bien las implicaciones de cada cambio que hagamos, y establecer un plan de ahorro en el que se marquen las prioridades en cuanto a los cambios, comenzando por aquellos que requieran menos inversión o los que garanticen un mayor ahorro, siempre con la precaución de que no afecte al desarrollo normal del negocio.

Una auditoría energética para hoteles comienza con una revisión de las facturas, comparando un periodo mínimo de un año. En la observación de esta evolución podemos detectar si se ha producido un aumento inesperado del consumo. No sólo hay que mirar los € de la factura, sino los kWh que se han consumido cada mes. Una medida interesante puede ser comparar el consumo de cada mes con la tasa de ocupación del hotel. Establecer un coste energético por habitación ocupada y día es un buen punto de partida para saber cuánto nos está costando iluminar y aclimatar cada día que un huésped pasa en su habitación.

Obviamente, la estación del año importa. En verano se consumirá más electricidad por el uso del aire acondicionado, mientras en invierno tendremos más gasto de la caldera por la calefacción y el agua caliente. Por eso hay que analizar el año en su totalidad.

 

Mejoras que puede detectar una auditoría energética para hoteles

 

Del análisis hecho en una auditoría energética para hoteles, se obtienen una serie de puntos de mejora sobre los que actuar, así como consejos para aumentar la eficiencia energética. Estos puntos se basan en:

  • Sistema de monitorización con una plataforma de gestión energética. A través de la instalación de contadores-analizadores en cuadros eléctricos se pueden medir equipos de interés (enfriadoras, máquinas de frió / calor, compresores, iluminación exterior global, etc.) cuya información se vuelca a una plataforma y puede ser consultada a tiempo real. A partir de esta información se puede ver de forma gráfica se puede actuar sobre los usos de funcionamiento y ver consumos anómalos para poder tomar decisiones.
  • Reemplazo de tecnología. Estimando qué ahorro potencial (frente al coste de implantación) ofrece la sustitución de aparatos de climatización, alumbrado u otros equipamientos. Es importante tener en cuenta los plazos de amortización y el coste de la tecnología, presente y futuro, para decidir en qué momento hay que cambiar la iluminación o la caldera por otros más eficientes.
  • Cambio o renegociación del contrato con el suministrador. La mejora de las condiciones del contrato energético puede ayudar a aliviar la factura. Es importante revisar periódicamente la potencia contratada, puesto que un consumo muy por debajo o por encima de ésta supondrá mayor gasto.
  • Mejora del aislamiento. Uno de los mayores agujeros del consumo energético de un hotel viene de fallos en el aislamiento, por pérdida de calor o frío, lo que se transforma directamente en un mayor uso de la calefacción o del aparato de aire (lo que resta años de vida útil del aparato, además).
  • Sistemas de automatización y ahorro energético. Mediante un estudio del patrón de consumo, se puede detectar en qué horas y lugares se pueden estar produciendo los mayores consumos, los cuales se pueden reducir con sensores de movimiento o de luz, e incluso con domótica aplicada al mantenimiento de la temperatura del espacio.
  • Autogeneración. En ocasiones, el hotel puede instalar placas solares para apoyo de su abastecimiento de la red, y así beneficiarse de ahorros mayores. Por no hablar de la mejora del medio ambiente por tener una energía más verde.

 

Según Hosteltur, y en datos del IDAE (Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía), la toma de medidas de eficiencia energética en los hoteles aportaría 856 millones de euros al Producto Interior Bruto (364 millones en inversión directa, 295 millones en indirecta y 197 millones en inducida) y 4.920 empleos anuales (1.860 directos, 1.680 indirectos, y 1.380 inducidos). Esto supondría un ahorro de energía primaria de 420 kteps (miles de toneladas equivalentes de petróleo).

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