Finanzas climáticas, ¿quién interviene y qué papel juega?

Finanzas climáticas, ¿quién interviene y qué papel juega?

Por finanzas climáticas nos referimos a las varias fuentes y maneras de financiar inversiones en proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático. Hace poco tiempo, si el término finanzas climáticas hubiera aparecido en una conversación, es probable que el enfoque habrá sido sobre la necesidad de establecer un marco básico para facilitar los futuros flujos de capital. Hoy en día, una conversación sobre las finanzas climáticas reconocerá que el marco ya está bien establecido (aunque se puede decir con razón que es algo mejorable), y que el dinero ya ha empezado a fluir. De hecho, en ciertos aspectos, ha empezado a fluir mucho.

Ninguna persona sensata negaría el hecho de que para que los países puedan cumplir con sus compromisos dentro del Acuerdo de París (2015) sobre el cambio climático de las Naciones Unidas, es imprescindible la movilización de una cantidad masiva de capital. O, por lo menos de un orden más grande que el actual. Este dinero facilitará la realización de la multitud de proyectos de mitigación y adaptación al cambio climático que hace falta desarrollar ahora y en los años que vienen.

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¿Quién interviene en las finanzas climáticas?

En este contexto, aquí ofrecemos un breve resumen sobre las fuentes más importantes de finanzas climáticas que están disponibles hoy en día.

  • Organizaciones oficiales internacionales – estas juegan un papel importante en cuanto a la coordinación de fuentes de capital tanto públicas como privadas, además de proveer una cantidad, aunque limitada, de capital de sus propios recursos. Incluye organizaciones como la UNFCCC, la UNEP, el OCED, y el G20.
  • Gobiernos – proveen financiación directamente a otros países, fondos multilaterales, etc. Además, juegan un papel importante en relación con su capacidad institucional y su nivel de interés en apoyar a ciertas iniciativas que requieran finanzas climáticas. Fondos existen en los niveles nacionales, regionales, locales y municipales.
  • Institucionales financieras del desarrollo – este grupo incluye las fuentes multilaterales (por ejemplo, el Banco Interamericano, el Banco Asiático, y el Banco Africano de Desarrollo), y las fuentes bilaterales (como el JICA en Japón, el KfW en Alemania, por citar algunos).
  • Fondos clima – Los fondos multilaterales están compuestos por aportaciones de varios países. Incluye, por ejemplo, el Fondo Verde del Clima y el Fondo de Adaptación. Existen fondos clima en los niveles nacionales; el tamaño y enfoque de cada fondo varía según los recursos y prioridades de cada país.
  • Bancos de inversión verde – estos bancos funcionan de una manera parecida a los bancos estándares, pero tienen un enfoque en financiar proyectos en la esfera de la mitigación y/o adaptación al cambio climático.
  • Mercados internacionales de capital – la provisión de financiación (deuda) a nivel internacional para proyectos de cambio climático, a través del uso de los bonos verdes.
  • Mercados domésticos de capital – la provisión de financiación, a través de bonos verdes, a nivel nacional. Es decir que tanto el emisor de los bonos como el receptor de ellos son del mismo país. Por ejemplo, México ha sido muy activo en este ámbito recientemente.
  • Corporaciones – el grupo más grande, en términos de cantidad, de los proveedores de financiación climática. Las corporaciones invierten cada vez más en proyectos del cambio climático, dentro de múltiples sectores, incluyendo la generación de energía, eficiencia energética, transporte e infraestructura. Cada vez más, las corporaciones buscan realizar inversiones con impactos positivos en relación con el clima, motivados por las demandas de sus clientes y accionistas de mejorar su responsabilidad social empresarial.
  • Agencias de ayuda – juegan un papel importante en la financiación de proyectos que son muy importantes pero que, sin la aportación de la agencia de ayuda, no resultarían rentables. Por ejemplo, suelen enfocarse en proyectos que son muy importantes, pero que no está claro quién debería pagar.
  • Agencias de clasificación – estas organizaciones supervisan a las corporaciones y los mercados de capital y juegan un papel cada vez más importante en la estimación de riesgos vinculados al cambio climático y los rendimientos de empresas en este ámbito. Analizan el rendimiento de los bonos verdes y otros mecanismos parecidos. El grupo incluye organizaciones como Moody’s y Standard & Poors.
  • Seguros – este grupo juega un papel importante en relación con la resiliencia y recuperación de los efectos del cambio climático. Las pólizas de seguros que cubren los riesgos e impactos del cambio climático son imprescindibles para la protección de medios de vida. Además, este grupo cuenta con unos recursos financieros colectivos de una escala enorme, con lo cual tiene la posibilidad de ayudar en la financiación de muchos proyectos importantes.
  • Mecanismos de comunidades innovadoras – plataformas digitales de crowdfunding han hecho más sencillo el proceso de conseguir la financiación necesaria para desarrollar y comercializar ideas y tecnologías específicas. A través de estas plataformas, individuales y organizaciones pueden comprometer a aportar financiación, así contribuyendo a una meta concreta de un proyecto concreto (solo se paga si se llega a la meta específica). Estas herramientas han tenido éxito sobre todo en relación con los proyectos de adaptación.
  • Fundaciones – este grupo financia, con regularidad, las investigaciones de las ideas y productos vinculados con la financiación climática en general, y que ayudan y motivan a las organizaciones a formar parte de la lucha contra el cambio climático. Las fundaciones, además, juegan un papel importante en financiar a las investigaciones de los cuales la mayoría de las otras organizaciones son reacios de encargarse (por ejemplo, por no ser comercializables).

Cada uno de estos grupos está compuesto por muchas organizaciones individuales: de hecho, suelen contar con decenas (por ejemplo, organizaciones oficiales internacionales), cientos (por ejemplo, gobiernos) o miles (por ejemplo, seguros y corporaciones).

Los números y tipos de organizaciones financieras activas suele variar mucho entre países y con el paso del tiempo. El proceso de conseguir una idea completa y precisa sobre el paisaje de financiación climática en un país concreto puede resultarse complejo (por problemas de la falta de información, por ejemplo), además de requerir bastante tiempo. Por esta razón, es aconsejable consultar con un experto cualificado. Así se puede ahorrar tiempo, esfuerzo y dinero, además de asegurar que los desarrolladores de proyectos saquen el máximo provecho de las fuentes de financiación disponibles a sus proyectos.

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