IoT para monitorización de calidad del aire

IoT para monitorización de calidad del aire

Con motivo de la celebración del Mobile World Congress en Barcelona se han presentado nuevos desarrollos tecnológicos y sus aplicaciones para las diferentes industrias. En 2016 se habló del cloud, la realidad virtual o el vídeo en streaming, pero este año el evento nos ha sorprendido con el auge del Internet of Things (IoT) y el 5G. No sólo hablamos de la innovación y la mejora de estos sistemas, sino de la aplicación de los mismos para desarrollar las esperadas Smart Cities.

El uso de las nuevas tecnologías ha ayudado a mejorar, por ejemplo, los sistemas de monitorización y análisis de calidad del aire. Gracias a la combinación del IoT con el big data las empresas logran controlar en tiempo real la contaminación de un punto concreto o de un área; y gracias a la utilización del 5G la información recabada se transmite de forma mucho más rápida y precisa. Las nuevas smart cities no sólo podrán controlar elementos como la movilidad, los servicios o la comunicación entre el ayuntamiento y los ciudadanos, sino que también podrán justificar que la calidad del aire del municipio no es dañina para los habitantes del mismo ni para el entorno.

¿Qué herramientas de monitorización usan IoT?

Por otro lado, los nuevos sensores de medición de calidad del aire, como ocurre con los de la española Libelium, al basarse en estas innovadoras tecnologías ganan rapidez y precisión, al tiempo al que logran ahorrar energía, por lo que requieren menos mantenimiento. Toda la medición, además, está conectada a través de la nube y permite analizar los datos en tiempo real gracias a softwares como EnviroSuite, lo cual ofrece la posibilidad de reaccionar de forma inmediata a las incidencias.

Gracias al uso de estos sensores y a la gran calidad de las mediciones, las smart cities podrán luchar contra el cambio climático controlando las emisiones de gases nocivos a la atmósfera. Este control permitirá también garantizar que los niveles de gases tóxicos no son, en ningún momento, perjudiciales para la salud de los ciudadanos.

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