La Transformación digital en las utilities

La Transformación digital en las utilities

Recurrentemente leemos en la prensa de empresas telefónicas que quieren su parte en el negocio de Google o de bancos que se ven amenazados por las grandes tecnológicas. Su modelo de negocio tradicional está amenazado y pretenden defenderse con uñas y dientes. Se encuentran con la dificultad de cambiar el negocio de grandes compañías en poco tiempo. Luchan con tecnologías que se desarrollan muy rápido y que no acaban de entender bien.

Las próximas en entrar en esta batalla serán sin duda las grandes utilities. La convergencia de las energías renovables, y el internet of things transformarán su negocio radicalmente y sólo sobrevivirán las que sepan afrontar a tiempo una transformación digital.

The Long Tail y la transformación digital de las utilities: Descarbonización, Democratización y Digitalización

Aunque ya casi más propio de los libros de historia, no hace falta mirar muy atrás para encontrar similitudes, aunque con matices, entre el futuro de las utilities y el pasado de las primeras industrias radicalmente transformadas con la llegada de internet. En 2004, Chris Anderson acuñó en Wired el término The Long Tail para describir la revolución que suponía internet en los sectores de entretenimiento y distribución. “The long tail: Por qué el futuro de los negocios es vender menos a más.”

The Long Tail está movida por tres fuerzas:
• La democratización en la producción
• La democratización de la distribución
• La conexión entre oferta y demanda. Los usuarios pueden bucear en la larga cola para encontrar lo que están buscando.

Suena Familiar. Grandes cambios a la vuelta de la esquina. ¿Susto o muerte?

Digital-Transformation

ara afrontar estos retos las grandes empresas energéticas tienen que afrontar una profunda transformación digital que les permita ofrecer lo que los usuarios demandan y empezar a entender que la era del ordeno y mando en la energía ha terminado.

El usuario  quiere ser cliente y proveedor

Los usuarios quieren energía limpia y sostenible. El cliente quiere también producir su propia energía y quiere una compañía que lo tenga en cuenta para ayudarle a ser más sostenible y ahorrar en sus consumos. Las empresas tienen que mirar a sus clientes de otra manera. Aprender de ellos.

Cuánto antes aborden las compañías la transición energética mejor estarán situadas para proveer la energía  y servicios que requieren los usuarios. El camino va hacia un modelo de producción basado en renovables, descentralizado y  con gestión del autoconsumo  de sus clientes.

Y requerirá la atención que no ha tenido antes

En su publicación sobre los temas claves de la política energética, el Club Español de la Energía cita entre los principales aspectos para los próximos años, la aceptación social de la energía y la mayor participación del consumidor en el sistema. “Ninguna política energética podrá concebirse sin contar con el apoyo de los ciudadanos bien informados que demandan una mayor interacción con el sistema. Las eléctricas van a tener que hacer un gran esfuerzo en encontrar la manera adecuada de interactuar con sus clientes.”

Las grandes empresas de energía tienen que orientarse rápidamente hacia el cliente que quiere interactuar en tiempo real con su compañía de energía. Las compañías tendrán que ganarse la confianza del cliente, algo con lo que hoy en día no cuentan. Tendrán que compaginar la transformación digital con la vuelta a un concepto básico de la dirección de empresas: orientación al cliente.

Casar oferta y demanda en tiempo real

Y todo esto tienen que hacerlo en tiempo real. Con modelos matemáticos de previsión de demanda, Smart Grids y sobre todo mucho big data. Minería de datos para análisis control y previsión.

Vendrán nuevas oportunidades de servicio y las compañías eléctricas no serán  ya tal y como las conocemos hoy.  Imperiosamente tendrán que armar un portafolio de servicios de valor alrededor de la energía. Por ejemplo, están en buena disposición de convertirse en proveedores de movilidad en ciudades inteligentes donde  la farola puede ser el dispositivo clave que recarga los coches y suministra información en tiempo real.

Interesante, muy interesante, va a ser observar a las grandes utilities en los próximos años. Un caso de estudio de estrategia de negocio al que  ya le han puesto el nombre de las tres “Ds”: descarbonización, democratización y digitalización. Seguro que alguna se quedará por el camino ¿Quién será la próxima Kodak?

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