La transición energética será más rápida

La transición energética será más rápida

Extracto de la intervención de Alejandro López-Cortijo en las II Jornadas de Energía de Aerce

P. ¿Cuál es el aporte de los mercados de carbono a la formación de precios en el mercado energético Español?

R. En España, como en el resto de Europa, los derechos de emisión juegan un papel esencial para disuadir del uso de combustibles fósiles. En generación eléctrica los dos combustibles hoy sujetos a derechos de emisión en el EUETS son el carbón y el gas natural y a mucha distancia el diésel. El carbón ha jugado un papel cada vez menor en el mix energético europeo desde que se puso en marcha en 2005 la Directiva 2003/87 de comercio de derechos de emisión de GEI.

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Precisamente el precio del EUA ha sido determinante en el periodo 2008-2010 (en el que se ha movido entre los 15 y los 20 €/tCO2e) para evitar que la cobertura de la demanda eléctrica con carbón aumentara. De hecho disminuyó a la mitad. Sin embargo en España, igual que ha pasado en Francia, Italia y Alemania, la generación con carbón se ha duplicado desde 2011, pasando del 8% al 16% en 2013. Esto es debido a dos causas: a la caída del precio del EUA, que contribuye entre un 10 y un 35% al coste de generación de 1 kWh en la generación de carbón, y a la caída del precio del carbón norteamericano de la costa Oeste, que se vende a precio de saldo por el cambio masivo a centrales de gas natural.

La generación con carbón se ha duplicado desde 2011

Si como parece, tras la próxima Cumbre de París (Carbon Expo 2015), se establece un gravamen adicional según el origen del hidrocarburo fósil (mayor para el carbón y las arenas bituminosas), el carbón debería desaparecer del mix y céteris paribus el precio del EUA no influiría en absoluto en el precio de la energía generada con este combustible.

Ahora bien, nos queda otro combustible fósil: el gas natural. Es verdad que el gas de ciclo combinado sólo entra en el sistema español en el último tramo y así debería seguir siendo (en 2014 contribuyó un 9%). En este caso, el impacto del precio del EUA, que muchos analistas sitúan en el entorno de los 25-30 € para 2020, llegaría a impactar entre un 15 y un 20% del coste de generación. En la medida que se instale mayor potencia de renovables, a la larga, la generación a partir de hidrocarburos fósiles, simplemente, pasará a ser parte de la Historia y el EUA desaparecerá.

¿Cómo se compara el efecto que tienen los mercados del carbono en nuestro país con el resto de países de la Unión Europea, con los que estaremos interconectados?

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La densidad de líneas de evacuación en el medio rural en España nos hace claramente competitivos respecto a Francia

Las reflexiones que he expuesto en la respuesta anterior son aplicables a una España completamente interconectada. La buena noticia es que nuestro país está mucho más adelantado para el uso de energías limpias que, por ejemplo, Francia o Italia. Tenemos una condiciones climáticas, comparativamente, mucho mejores así como una red rural mucho más extensa que la de ellos, lo que nos permite más generación y evacuación de solares y eólica. Estos proyectos tardan años en madurar y esta ventaja puede ser definitiva para desplazar a una buena parte de su generación en el medio plazo.

Aunque el precio del EUA impacta tanto en Francia (GdF-Suez ha subido su cuota de generación con carbón un 161% en el periodo 2008-2013) como en España, cada uno tirará de su fuente limpia (nucleares en Francia, hidroeléctricas en España), en la medida que pueda, mientras la demanda se mantenga. Si esta crece, España ganará la partida y exportará a Europa. Pero si decrece, y todo apunta en este sentido, el precio del carbono será irrelevante. Es más, a la larga desaparecerá porque no habrá generación fósil. La cuestión de fondo es ser mucho más eficientes en el uso de la energía.

 ¿Qué podemos esperar con relación a los mercados de carbono de acuerdo a los posibles cambios de directiva, normativa o legislativos que se esperarían en los próximos años?

El problema del EUA es que afecta tanto a la generación eléctrica como a otros sectores: cemento, vidrio, refinerías de petróleo, siderurgia,… La UE ha apostado por una generación eléctrica libre de emisiones y, al tiempo, por la reindustrialización y esto no es posible con un único instrumento. Por ello, existe un debate profundo, no solo a escala Europea sino mundial, sobre combinar políticas de mercado con impuestos a la generación de origen fósil. Muy posiblemente, en la COP de París de diciembre de este año, se defina una hoja de ruta en este sentido.

 

La intensidad energética se ha desligado ya del crecimiento económico

Por otro lado, el decoupling de la relación entre crecimiento económico y crecimiento en la intensidad energética, medida en GWh por unidad de PIB, está comenzando a ser una realidad. Esto es, en esencia, eficiencia energética. Alemania ha prometido que, para 2050, habrá duplicado su PIB con respecto a 2000 y habrá reducido un 50% la intensidad energética necesaria para soportar este incremento.

Así que, para aprovechar las pocas oportunidades de crecimiento que les quedan a los sectores eléctrico y gasístico en Europa es necesario que sean capaces de desplazar al petróleo en el transporte (responsable del 27% de las emisiones de CO2) y sean capaces de proveer cien por cien energías verdes (eólica, solar y biogás) .

Como conclusión, ¿Qué papel crees que están jugando los mercados de carbono y, aún más allá, el cambio climático en los precios energéticos en Europa?

La transición energética será mucho más rápida de lo que se espera

Poner trabas a nuevas inversiones basadas en combustibles fósiles es positivo para dar el empujón que le falta a la incipiente transición energética que necesita con urgencia el planeta y con la que nos jugamos nuestro propio futuro. Cada euro invertido en eficiencia, cada euro invertido en renovables, acelera la llegada del transporte eléctrico, de la micro-generación, del almacenamiento doméstico…  Los ciudadanos y las industrias queremos energía barata y segura, independientemente de su origen. Queda poco para en fin de la Edad del Petróleo y, créanme, el cambio será mucho más pronto y súbito de lo que todos creemos.

Dejadme que os ponga un ejemplo. En una isla del Mediterráneo, cuya principal energía primaria es el petróleo, una compañía gasística va a realizar una inversión de 30 M€ para introducir y distribuir gas natural. Este gas podrá desplazar al GLP (3% de la energía primaria) y a una parte de la generación eléctrica a partir de diésel (algunas calderas eléctricas, cocinas, etc.). El consumo total anual de la isla es de 800.000 tep. Bien, pues en términos de energía, desplazar esa demanda (6% en el mejor caso) con energía eólica, unos 5 MW, supone una inversión inferior a los 10 M€. Y el viento no hay que comprarlo. Esto supone que determinadas energías renovables han alcanzado una madurez tecnológica que las hace más eficientes que determinadas energías convencionales. Esta tendencia es imparable.

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